República Dominicana El descubrimiento La recuperación La llegadaEl viajeContacto


Y tu,
¿Estás preparado
para descubrir
lo auténtico?

El viaje

Toda historia tiene un origen. Y hoy, te invito a descubrir el mio.

Comienza un emocionante viaje por el legado de una familia que todavía sigue vivo.

Un viaje hacia lo auténtico.

La llegada

Todo empezó a finales de 1982, en Cuba. Llegué aquí después de mucho tiempo queriendo conocer esta tierra de la que tanto había oído hablar.

Desde pequeño había escuchado en mi familia la historia de mi antepasado Juanillo Oliver y su célebre Hacienda de ron en Cuba. Juanillo Oliver había llegado aquí desde España para realizar el servicio militar, pero finalmente acabó asentándose en este país, el cual, asegura, le cautivó por completo.

La recuperación

Explota la Segunda Guerra de la Independencia. La inestabilidad social hace imposible a la familia continuar por más tiempo en esta tierra y los descendientes de Juanillo Oliver, albaceas de su legado ronero, deciden irse de Cuba para dispersarse por distintas partes del mundo.

La tradición parecía haberse perdido, difuminándose a lo largo del tiempo y la distancia, hasta que a partir de este viaje, me propuse recuperarla.

El descubrimiento

Al llegar a Cuba y recorrer los lugares donde mis antepasados elaboraban su famoso ron, la historia de los Oliver se me fue revelando poco a poco.

Las huellas de Juanillo Oliver aún permanecían en los cultivos, en la gente local, en los hijos de los hijos de quienes habían trabajado en la Hacienda.

Este es mi

descubrimiento

En sus distintas variantes, Ron Lambreo destaca por ser un ron meloso, equilibrado y de gran recorrido tanto en el paladar como en el olfato. De aroma inconfundible, su perfume es una sinfonía de matices de madera y de distintos tostados, resultado de su largo envejecimiento en pequeñas barricas de roble al abrigo de las altas temperaturas caribeñas. Su olor, finalmente, produce recuerdos de hierbas del monte y la infusión.